No te conocía ese labial
Ese de calle, de piedrecilla, de asfalto
Lo habrás robado quizás
Ya me robaste a mí
Lo hiciste sin arma previsible
Toda palabra, toda tú
Los besos ni rojos quizás
Ni en los bancos quedan rastros
Ni tú pelo
La gorra la cambiaste a hombre
No te llevas bien con eso
Eso femenino, no podías con la boina
Aquí ya son de piedra, de escudo
Tu tierra santa no surgió efecto
Te quitaron maquillajes
Las putas te envidian
Es que les robas todo, les quitas hasta la pared
Siempre me gritas: ya no se sirve el té a las seis
Las galletas saben a tierra
Ya no son de piedra, ni asfalto
Ni tus labios de arena
José Miguel Fernández
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